Ing. Luís Orlando Díaz
Vólquezguasabara.editor@gmail.comLa noticia del cierre de una escuela en el barrio Villa Estela de Barahona, por falta de pago de varios años de alquiler de local donde opera, por la mísera suma de 223 mil pesos que le adeuda la Secretaría de Educación. Ruboriza, llena de vergüenza y de indignación ver el nivel de descalabro por el que atraviesa nuestro sistema educativo.
La carencia de una política adecuada en materia educativa, apoyada por la correspondiente inversión pública en ese orden, han postrado nuestro sistema educativo a niveles críticos de deterioro, empeoramiento y depauperación de su calidad, cuyos resultados estadísticos subyacen por debajo de los promedios mundiales.Hoy somos el hazme reír de América Latina en materia de educación.
Por falta de voluntad política nuestros hijos reciben una educación cuestionada y con promedios de aprendizaje críticos, que avergüenzan al país.Lejos de que los niños dominicanos avancen, en cada nivel reportan un atraso de un mínimo de dos años de escolaridad, y un índice general de aprendizaje de calidad internacional negativo, por debajo de un 50%.
Este es el retrato de una profunda crisis en este sector, signada por altos índices de sobre edad escolar, baja tasa de cobertura y de estudiantes promovidos, altas tasas de deserción y de alumnos repitentes, en la que persisten los altos precios de los libros y las tarifas de colegios privados, mientras en las escuelas públicas la carencia de aulas suficientes, con la debida utilería, como butacas, pizarrones y laboratorios de computadoras, es la mayor muestra de preocupación respecto al futuro del desarrollo de los dominicanos.En las provincias más pobres del país, las que conforman la región fronteriza, los niveles del servicio de educación son aún más alarmantes.
Denuncias de lo que allí acontece, como la que expresara el director del Centro Universitario Regional del Suroeste (Curso), extensión de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), el ingeniero Rafael Matos Féliz, quien calificó como sorprendente el índice de repitencia que existe entre los niños de la región Enriquillo, que es de un 48.7 por ciento, ponen de manifiesto la debilidad de nuestro país en materia de educación.
Cosa que nos deja muy mal parados frente a los retos que tiene el país para poder competir, lo que explica la necesidad de cambios en el modelo educativo, que incluya mayor inversión en la investigación como forma de crear el conocimiento y fortalecer la institucionalidad.El Sistema Educativo Nacional precisa de urgente atención.
Debe ser declarado el principal tema de la agenda nacional, volcar los recursos en su favor para apoyar la aplicación de una reingeniería que reoriente el sector con planes y proyectos a mediano y largo plazo, proyectados a 20 años, consensuado con los padres de familia, los diferentes agentes del sistema, sus instituciones y amplios sectores de la vida nacional, para provocar una verdadera reforma educativa, que garantice el desarrollo de los dominicanos en un mundo competitivo donde la educación es el pilar del desarrollo.
Corresponde a todos y a todas apoyar la búsqueda de soluciones a la crisis del Sistema Educativo Nacional, en beneficio de nuestros hijos y del futuro de nuestra nación. Demandemos juntos, el cumplimiento de la Ley General de Educación No. 66-97, en materia de financiamiento de la educación, para garantizar que todos los dominicanos tengan acceso a una educación pertinente y de calidad, que incluya la democratización de la educación digital y multilingüe; que todos los niños tengan acceso a una educación básica gratuita y obligatoria; que sean atendidas las necesidades de aprendizaje de los adultos, y que la cobertura y la calidad sean el pilar de nuestra educación.Domingo, 03 de Junio de 2007
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